Si Juan XXIII pasó "del anatema al diálogo", los dos últimos papas han hecho el camino inverso
Juan José Tamayo
La figura de Juan XXIII, de cuya elección papal hemos celebrado recientemente el 50° aniversario, está indisociablemente unida al Concilio Vaticano II, inaugurado el 11 de octubre de 1962 y clausurado en Roma, el 8 de diciembre de 1965. Fue un concilio que venía a corregir el rumbo contrarreformista y contrarrevolucionario de los dos concilios anteriores: el de Trento (1545-1563), que condenó la Reforma protestante, y el Vaticano I (1870), que proclamó el dogma de la infalibilidad del Papa. Fue, sin duda, uno de los acontecimientos sociorreligiosos más importantes del siglo XX por sus repercusiones no solo en el terreno religioso, sino también en el cultural, político y social, en plena sintonía con las transformaciones producidas durante aquella década de alta temperatura utópica en la esfera internacional. El cuarto de hora de locura de Juan XXIII, como algunos calificaron su decisión de convocar aquel concilio, fue en realidad un huracán que derribó los muros de incomunicación de la Iglesia católica con el mundo moderno. Juan XXIII solo pudo asistir a la primera sesión (de octubre a diciembre de 1962), pero su talante humanista y su espíritu reformador estuvieron presentes en las cuatro sesiones celebradas._El Vaticano II marca el final de la cristiandad triunfante, considerada consustancial a la Iglesia católica, cuando fue una de sus más graves patologías y desviaciones del proyecto originario de Jesús de Nazaret. Con él tocaban a su fin el absolutismo eclesiástico y las multiseculares alianzas entre el trono y el altar, en nuestro caso, entre la Iglesia católica española y la dictadura del general Franco, legitimada por Pío XII con la firma del Concordato de 1953, pero cuestionada por sus sucesores Juan XXIII y Pablo VI, críticos severos del franquismo. En expresión feliz del teólogo español José María González Ruiz, el Vaticano II se convirtió en la "tumba de la cristiandad"._Los obispos de todo el mundo reunidos en el concilio hicieron una valoración positiva, y en clave emancipatoria, del fenómeno de la secularización en todos los campos del ser, del saber y del quehacer humano, que venía gestándose en Europa desde el Renacimiento, corrigiendo las condenas de los papas anteriores. Pío IX afirmaba en el Syllabus, en 1864, que la Iglesia no podía reconciliarse con el progreso, y declaraba anatema a quien defendiera dicha reconciliación.__JUSTO UN SIGLO después, el Vaticano II defendía, en el mismo lugar, la autonomía de las realidades temporales y los avances de la civilización moderna, si bien críticamente, llamando la atención sobre las abismales desigualdades y asimetrías entre pueblos ricos y pueblos pobres. Durante los dos últimos pontificados se ha producido el proceso inverso: hemos pasado de la secularización a la confesionalización. Un ejemplo doméstico es la defensa de los símbolos cristianos en la escuela pública por parte de la jerarquía católica._El concilio quiso poner fin a una larga etapa de anatemas y condenas contra la modernidad y abrir un camino para un diálogo en varias direcciones: con la increencia (ateísmo, agnosticismo e indiferencia religiosa); con el pensamiento crítico, que se incorporaba a la reflexión teológica; con las iglesias cristianas no católicas, con las que inició un fecundo proceso de aproximación; con las religiones no cristianas, a las que reconocía como caminos de salvación. Pero con Juan Pablo II y Benedicto XVI han vuelto los anatemas y las condenas de las religiones, de la modernidad, de la teología de la liberación, del diálogo interreligioso, de las revoluciones científicas, del pensamiento crítico en la Iglesia católica, etcétera. Si Juan XXIII pasó "del anatema al diálogo", los dos últimos papas han hecho el camino inverso: del diálogo al anatema._El Vaticano II llevó a cabo una revolución copernicana en la concepción de la Iglesia al definirla como comunidad cristiana y no como sociedad desigual, según la expresión de algunos papas, y al poner el pueblo de Dios por delante de la jerarquía, no sin un fuerte enfrentamiento entre el ala episcopal conservadora y el ala reformadora. Aquí el orden de factores sí alteraba el producto. Primero se hablaba de lo que era común a todos los creyentes; después, de los diferentes ministerios de la comunidad entendidos como servicio, no como poder. Eso comportaba un cambio en las relaciones entre los cristianos, más simétricas, igualitarias y fraternas.__ESTA NUEVA situación es la "Iglesia de los pobres", expresión acuñada por Juan XXIII en un memorable discurso: "La Iglesia se presenta, para los países subdesarrollados, tal como es y quiere ser: como la Iglesia de todos y, particularmente, la Iglesia de los pobres". La opción por los pobres se hizo realidad en las iglesias del tercer mundo. Juan Pablo II y Benedicto XVI intentaron decapitarla con denuncias contra sus principales cultivadores, aunque no lo consiguieron. La teología de la liberación sigue viva y activa._El Vaticano II es un legado que no puede mitificarse, pero tampoco olvidarse en un rincón, sino que ha de activarse, reformularse y recrearse en los nuevos climas culturales. Un legado que puede mantener viva la utopía de que otro cristianismo es posible.__*Director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid.
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Éste es el artículo de Juan José Broch, titulado "Cristiano y homosexual, gracias a Dios" que salio publicado en el ultimo número de la revista española Vida Nueva.
Desde pequeño fui educado en una fe del deber hacer, del voluntarismo ante un Dios todopoderoso y exigente. En ese entorno eclesial y social, la sexualidad era un tema tabú y la homosexualidad motivo de burla y rechazo. Cuando en la adolescencia descubro que no vivo la afectividad como mis amigos, intento ocultarlo (también a ese Dios de las alturas). Tras un período de búsqueda, incluso en la vida religiosa, vuelvo a mi ciudad y me integro en la parroquia de mi barrio. Allí me encuentro con unas religiosas de trato cercano y con una opción preferencial por los últimos. A través de ellas descubro un nuevo rostro de Dios, pegado a la realidad de sus criaturas y apasionado por darles vida, y una vida en abundancia.
Mis afectos, todavía escondidos, se resitúan tras una sana crisis personal; con 28 años asumo que soy homosexual y opto por vivir como lo que soy. A ello me ayuda el buen Dios que me quiere tal como soy y desea mi felicidad. Mi vida, mi fe se abren a una paz y un gozo desconocidos hasta ese momento.
En este nuevo camino, sostenido por Dios y acompañado por familia y amigos, me encuentro con un grupo católico homosexual. ¡Un espacio donde poder vivir mi fe y mi orientación sexual!
A partir de ahí se me abre un mundo nuevo de mujeres y hombres lgtb (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) creyentes que viven su fe en la Iglesia Católica, y lo hacen en grupos cristianos homosexuales (que los hay en España y en el mundo entero) o en comunidades cristianas que integran esta realidad en su seno. Son espacios de acogida y encuentro, de oración, de formación y reflexión, de compromiso…
En el grupo en el que me incorporo descubro que Jesús nunca condenó la homosexualidad y que alabó la fe del centurión enamorado de su criado; que la Iglesia celebró uniones entre parejas del mismo sexo hasta el siglo XIII; que la Organización Mundial de la Salud reconoce que la homosexualidad no es un trastorno ni una enfermedad (y, por tanto, no tiene curación, como tampoco la heterosexualidad)… Todo esto me habla de un Dios bueno al que servir y mostrar a tantas lesbianas y gays que viven de espaldas a una Iglesia que no les reconoce su dignidad, me habla de un Dios bueno que quiere una Iglesia acogedora de toda la diversidad creada por Él.
Tras un período de discernimiento, ejercicios espirituales incluidos, respondo a esa llamada de Dios, comprometiéndome en el grupo cristiano homosexual de Valencia y, después, en la organización estatal, que engloba un total de 16 grupos locales o autonómicos. Fundamentales en todo este devenir son la eucaristía dominical en mi parroquia, la oración personal, el examen espiritual de conciencia, el acompañamiento espiritual, los ejercicios espirituales y mi comunidad cristiana de referencia. Doy gracias a la Iglesia porque de ella he recibido todo esto.
Ahora que estoy a pocos meses de finalizar una etapa de más de 15 años con diferentes responsabilidades en este ámbito eclesial, miro atrás y contemplo, gracias a la existencia de estos grupos, los caminos de vida que se han abierto y de los que yo he sido instrumento o destinatario. Son muchas las personas homosexuales que han descubierto que no han de renunciar a su afectividad para seguir siendo cristianas, ni a su fe para vivir con plenitud su orientación sexual. Con gozo han vuelto a esa Iglesia que les acoge tal como son. Son muchas las personas homosexuales agnósticas o ateas, y las organizaciones de las que forman parte, que reconocen y agradecen esa Iglesia abierta a su realidad. Son muchos los católicos y católicas, y sus grupos, que asumen como propia la lucha del colectivo homosexual. Y cada vez son más las organizaciones católicas que muestran una actitud dialogante hacia la realidad homosexual cristiana.
Por otro lado, ha habido ataques hacia nuestro colectivo y una lucha activa en contra de nuestros derechos por parte de grupos y dirigentes de la Iglesia. Sin embargo, sólo un acontecimiento me ha hecho cuestionarme la pertenencia a la misma: la reciente negativa del Vaticano a apoyar una iniciativa presentada ante la ONU para acabar con las aberrantes leyes de algunos países que permiten encarcelar o condenar a muerte (como Irán o Arabia Saudita) a las personas por el hecho de ser homosexuales.
Para aquellos sectores de la Iglesia que no entienden nuestra realidad, les invito a que se pregunten dónde creen que está Dios, si en la amargura, resentimiento, sufrimiento… de tantas lesbianas, gays… que se han visto obligados a renunciar a una vida afectiva plena para poder seguir siendo cristianos, o bien en el gozo, la paz, la alegría de quienes vivimos con normalidad la homosexualidad en el seno de nuestras comunidades de fe.
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Piñami Chico 7 de septiembre del 2008-09-07
A los Obispos de Bolivia, a todos los cristianos del País, collas, cambas, prefectos, ciudadanos en general.
NOTA: Los hermanitos del Evangelio Patricio Rondeau y Jose Luis Muñoz mandamos este comunicado de la Comunidad Cristiana de Piñami Chico desde nuestra dirección, pues la comunidad cristiana no tiene dirección alguna. Lo mandamos a los destinatarios del encabezamiento y a los amigos y conocidos nuestros, para que lo extiendan y busquen su expansión, que pertenece –repetimos- a la comunidad cristiana del barrio y que hacemos nuestro.
La comunidad cristiana de Piñami Chico, de la diócesis de Cochabamba, reflexionando sobre el Evangelio de este domingo 7 de septiembre, relacionándolo con los hechos de violencia y de racismo, sucedidos en los últimos días en el Oriente, hemos tomado la resolución de dirigirnos a ustedes en la libertad que nos da el ser cristianos y hermanos, para decirles:
1. Todos los bolivianos/as somos hermanos/as, independientemente de la religión que profesemos y de la cultura a la que pertenezcamos. Pero si pensamos que la mayoría somos cristianos y católicos, bautizados en Cristo, hijos del mismo Padre, que llevamos a nuestros hijos a la catequesis y los acompañamos en la misma Comunión y que recibimos los mismos sacramentos y que les hablamos de Jesús y su Evangelio, con mas razón queremos decir que somos hermanos.
2. En el Evangelio de hoy hemos leído que Jesús nos dice: “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo a solas y, si se corrige, habrás ganado a tu hermano. Si no, toma a otros cuantos como testigos y corrígelo. Si no, díselo a la comunidad…”
3. Estamos dolidos por lo que está ocurriendo entre hermanos bolivianos y cristianos, por lo que está ocurriendo de pecado en los departamentos del Oriente del País, y queremos decirles en nombre de Dios que basta ya de agresiones a indefensos, a policías desarmados que cumplen con su labor, a mujeres ambulantes que buscan pacíficamente el sustento del día. Hay quien habla que esto es prácticamente una guerra civil. No es así como nosotros lo vemos. En realidad son agresiones unilaterales, del más fuerte al más débil. No es esto lo que profesamos cuando vamos a misa o recibimos la comunión o bautizamos a nuestros hijos. A todos nos han enseñado el respeto, el amor al prójimo, el sentido de la justicia y del bien común. Todos enseñamos a nuestros hijos a perdonar y a pedir perdón.
4. A los obispos queremos decirles que se pongan en medio del pueblo y nos recuerden estos principios que hemos aprendido de Jesús, y que ellos nos enseñan, que nos digan que es la hora de ponerlos en práctica, que nos los digan a todos sin miedo en todos los medios de comunicación y en las iglesias y les digan a nuestros sacerdotes, religiosas y religiosos que nos prediquen la verdad de Dios sin pelos en la lengua.
5. Nosotros somos campesinos y participamos del proceso de cambio que se está dando en el País. Es algo que hemos estado esperando desde muchos años y recibimos con mucha alegría y esperanza el acceso a la Presidencia de uno de los nuestros, el Presidente Evo Morales. Constatamos que esta alegría y esperanza la compartimos con el 67.4 % del País. Nosotros le damos gracias a Dios por ello y creemos que lo mismo hacen todos los pobres de nuestra Patria.
6. Al otro 33% de hermanos/as les decimos que no tengan miedo. Nuestro Presidente no ha llegado a meter a los contrarios a la cárcel ni los ha hecho torturar ni hay desaparecidos ni muertos por la represión, como ha ocurrido en épocas pasadas. Es un cambio pacifico el que se está produciendo por la presión de los pobres y por tantas penurias padecidas, pero nadie quiere matar ni hacer desaparecer a nadie ni quitarle el derecho a seguir viviendo. Entiéndanlo, por favor.
7. Estamos dolidos cuando vemos en la TV apalear a hermanos/as nuestros, indefensos, personas mayores, mujeres, a manos de jóvenes armados de palos y chicotes y de los insultos con que los humillan. ¡Somos hermanos¡ A lo mejor hemos participado el domingo en la misma Eucaristía. Nos avergüenza que nuestros hijos vean esto, cuando los llevamos a la catequesis y saben que Cristo enseña lo contrario.
8. Estamos extrañados de que los obispos no hablen ni intervengan ni denuncien estos atropellos, como esperamos. Volvemos a rogarles: Hablen en nombre de Dios. Y, si los violentos no les hacen caso, “considérenlos como publícanos y pecadores”, nos dice Jesús en el Evangelio de hoy. ¿No ven que, si no, da la impresión de que estuvieran de su parte? Al invitar a todos en general a un dialogo y al decir que depongan todos las violencia, meten a todos en el mismo saco. Y ahí si que nos quedamos escandalizados todos los pobres por nuestros pastores, porque a quien hay que denunciar es a los prefectos del Oriente y a los jóvenes que les hacen caso. El oficialismo no ha atentado de esta manera contra nadie ni contra el Estado. Esto es lo que hay que denunciar en serio con los pobres, cuyos intereses se ven afectados, porque los otros es con la rabia de perder sus privilegios que actúan, para que los demás les sigamos sometidos.
9. Muchos de nosotros, hemos aprendido de nuestros sacerdotes y formadores que la Iglesia latinoamericana tiene una opción tomada por los pobres, desde Medellín, Puebla y que la ha confirmado el año pasado en Aparecida. No se puede dejar en letra muerta todo esto: es la hora de ponerlo en práctica. Para nosotros es un tiempo bonito, que nos da la oportunidad de poner en obra mejor el Evangelio y el sueño de tantos cristianos de nuestro Continente, por el que dieron la vida muchos de ellos.
10. Quisiéramos que esta carta llegue al mayor número de personas. Que nadie tenga miedo a los cambios. Es la hora de compartir. No es posible el bochorno e una Bolivia rica llena de pobres. Si hay para todos, favorezcamos el reparto. ¿Cómo se entiende una familia en la que unos son ricos y otros son pobres? En nombre de Dios y Maria, su madre y nuestra Madre, que se acaben las violencias, los insultos, las amenazas, los destrozos. Hagámoslo por nuestros hijos y por el bien de todos.
(11 de septiembre, jueves).- Hoy, cuando vamos a publicar la carta, que hemos revisado entre varios miembros de la comunidad y por eso se ha retrasado el envío, vemos con indignación y vergüenza los destrozos hechos en Santa Cruz y El Oriente: toma de instalaciones publicas por parte de jóvenes armados de palos y mazas, que han saqueado y destruido oficinas del Estado, el INRA y la TV estatal, que han amedrentado e insultado a periodistas y otras personas honestas, la voladura de un gasoducto etc. Esto confirma lo que decimos: No hay que condenar a todos por igual. Estos son los violentos. Por lo tanto, si se invita al dialogo hay que ponerse del lado de los violentados, sin mediar, como si los violentos tuvieran igual razón. Porque, además, los violentados, somos el 67.3% del País y los otros son la minoría .En el dialogo hay que concederle la razón a las mayorías, so pena de querer desautorizar a las urnas, con el pretexto de que no se enrabien los otros. Que todas las personas de bien de Bolivia condenemos esto, les quitemos la autoridad a esos prefectos que piden al gobierno “volver a la legalidad”. Son ellos los ilegales. Digámoslo todos sin rodeos, los obispos, los religiosos y religiosas, los maestros, el defensor del pueblo, los DDHH, el Ejército, todas las confesiones religiosas. Que nadie quede sin manifestarse. No digan que hay violencia de lado y lado. No es cierto. Solo la están ejerciendo esas minorías enardecidas y ciegas de la “Media Luna”. Y hay que quitarles la razón con la denuncia y la no-violencia, para no entrar en su juego. Que se vean solos, pues son bien pocos, aunque ruidosos y peligrosos.
Comunidad Cristiana de Piñami Chico
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Miércoles 27 de agosto de 2008
Aunque se trata de la aproximación inicial y de los primeros resultados de una investigación de más largo aliento, el estudio sobre las creencias y actitudes religiosas presentado ayer constituye un valioso aporte que enriquecerá la reflexión y el debate social.
No es poco que el trabajo dirigido por Fortunato Mallimaci , ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, subraye algunas intuiciones e invite a matizar o corregir otras a la vez que seguramente promoverá el intercambio de ideas y aun controversias al interior de la Iglesia Católica y de otras confesiones.
Asi , el estudio ratifica que el bautismo es el rito de ingreso más practicado (95,3%) y lo contrasta con una menor tasa de matrimonios religiosos, a la vez que advierte sobre el fenómeno de la desinstitucionalización religiosa y de individuación de las creencias y registra que el 76 por ciento de los encuestados dice concurrir poco o nunca a los lugares de culto, aunque casi el 24 por ciento lo hace “muy frecuentemente” y de ese conjunto más del 60 por ciento declara pertenecer a iglesias evangélicas.
Al procurar opiniones sobre cuestiones controversiales como el aborto, la educación sexual , el uso de anticonceptivos, el estudio preliminar revela “la autonomía de conciencia y decisión” y la toma de distancia con postulados doctrinales de las instituciones religiosas.
No obstante, al explorar en la confianza en las instituciones y como ha sucedido en otras investigaciones, la Iglesia Católica y los medios de comunicación figuran a la cabeza con el 59 y 58 por ciento dentro de un panorama de calificaciones por debajo del 60% “que reflejaría bajo niveles de credibilidad”.
Son esas algunas de las vertientes sobre las que ahondarán no solo los responsables de la investigación sino, seguramente, para cotejarlas, confrontarlas o aprovecharlas dirigentes laicos, sacerdotes, obispos, pastores, teólogos, pastoralistas, estudiosos, miembros de la Iglesia católica y de otras confesiones.
La medición de carácter nacional cuyos datos fueron relevados en los primeros dos meses de este año , denota que la nuestra es una sociedad creyente, que valora la dimensión religiosa y en la que prevalece una cultura cristiana de largo espesor histórico que se expresa en las principales creencias de los argentinos.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1043778
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Homilía 24.08.08
Porque cada día somos una sociedad más lejos del Dios de Jesús… siguen los hambrientos. Cada vez aparecen más noticias que van de la insensatez a la criminalidad. Y la Iglesia -Pueblo de Dios- ¿qué hacemos? –Falta una catequesis que movilice a la sociedad… en clave cristiana… La gran mayoría de los bautizadas/os viven y actúan en otra clave… ¿Hay cacerolazos por los muertos de hambre? La gran mayoría de asistentes a Misa dominical viven motivados por sus propios intereses. No se sienten involucrados en el “crimen social” que es la muerte prematura de niños, jóvenes y ancianos por falta de alimento. Están convencidos que es responsabilidad del gobierno de turno. Como “religiosos” que son, dejan limosna… a veces considerable… para Cáritas… o ayudan a los “comedores” parroquiales… o escolares…
¿Qué pasa con nuestros católicos que no toman conciencia del pecado principal que denuncia el Vaticano II de la separación de la Fe y la Vida? Una mayoría, viven alienados (engañados) en un espiritualismo esquizofrénico…
En la catequesis no se les ha anunciado el Reino -la “pasión” de Jesús- para vivirlo en todas las dimensiones de la vida humana. No se ha evangelizado a “todo el hombre”. Y el resultado es que nuestros templos se llenan de “gente piadosa” al margen de las exigencias de Jesús y su Evangelio. No se han formado discípulos de Jesús para ser testigos del Reino y así cumplir la misión de ser cristianas/os (Cfr. Hechos 1, 1-8 y Documento Episcopal APARECIDA)
Lamentablemente, salvo excepciones y muchas muy laudables, se hace catequesis en la práctica parroquial y en los colegios, tan solo, para recibir los Sacramentos y no para encontrarse con Jesús y vivir su Evangelio.
Teóricamente se ha avanzado mucho… Se está ensayando hasta catequesis familiar ¿Pero, para vivir el reinado de Dios en la sociedad, según el proyecto pastoral de Jesucristo, Señor de la Iglesia y de la Historia? Falta catequesis social-política.
Falta sembrar la semilla del Evangelio en el surco concreto de la dimensión política de la persona humana. Es la “deuda interna” de la Iglesia en la Argentina. Es el pecado social que grava nuestra conciencia de discípulos de Jesús. Es la incoherencia de estar bautizados en Cristo y vivir al margen del Evangelio de Jesús. Es la injusticia que cometemos cuando pedimos frutos cristianos a quienes no hemos evangelizado. S.Pablo no pedía actitudes cristianas al Emperador. En sus cartas, sí, exige coherencia de la FE a las Comunidades Cristianas, que han surgido y se van evangelizando como resultado del anuncio del Evangelio de Jesús. Es la coherencia personal-familiar-social-política de la vida ciudadana con la Fe Cristiana.
Ahora levantamos la bandera de la Doctrina Social de la Iglesia; pero, sigue quedando en Semanas Sociales, en aulas escolares… Mientras el mensaje social cristiano no pase por la catequesis sacramental –de iniciación - Confirmación- y jóvenes y adultos prosigan procesando el Evangelio con las diversas situaciones de la vida, se seguirá con católicos piadosos al margen del proyecto de Jesús en su Evangelio. Se seguirá con un Culto religioso vacío de compromiso cristiano. Desde el Concilio Vaticano II se viene insistiendo en el compromiso social político del cristiano, con 15 números, Medellín con 11 y Puebla con 25 y Aparecida con 47, Santo Domingo con el Cap. II y San Miguel el Cap. IV… Evangelli Nuntiandi nº 70 al 73. Pero se insiste en el cumplimiento del Precepto, sin mención del compromiso de comunión y participación social política que comporta el “ir a Misa”. Hemos de recuperar para las bautizadas/os la conciencia de pertenecer al Pueblo de Dios con la misión de ser luz-sal-levadura, viviendo los valores evangélicos en las estructuras de la Sociedad. Esta es la Misión. Sí, la Misión de formar “ciudadanos del Reino”. Cosa que no se logra si no se forman ciudadanos que vivan, en clave cristiana, su compromiso con la Patria terrenal.
Miguel Esteban Hesayne
Obispo
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Comunicado emitido por el Obispado de Santiago del Estero
BUENOS AIRES, viernes, 22 agosto 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado que ha emitido el obispado argentino de Santiago del Estero, cuyo pastor es monseñor Francisco Polti Santillán, ante informaciones publicadas sobre el presbítero Ariel Álvarez Valdés, profesor de Teología.
* * *
La Secretaría de Prensa del Obispado de Santiago del Estero informa que, ante la publicación en medios de comunicación locales de informaciones inexactas relativas a la supuesta situación canónica del presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés, sacerdote incardinado en esta diócesis, el Obispado de Santiago del Estero se ve en la necesidad de aclarar a los fieles católicos de la diócesis y a la opinión pública en general:
1. El presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés no ha sido afectado por "condena" alguna.
2. No corresponde a la verdad que dicho sacerdote haya sido sancionado y suspendido en sus funciones académicas por una decisión que lleve la firma del cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y actual Secretario de Estado de la Santa Sede.
3. En ejercicio de la responsabilidad propia de su oficio, el Obispo diocesano de Santiago del Estero y superior eclesiástico inmediato del mencionado sacerdote, emitió con fecha cuatro de agosto del corriente año un decreto que dice:
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Decreto del Obispo
Vistos los los numerosos intercambios epistolares efectuados en forma personal con el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés acerca del contenido de muchas de sus reflexiones y propuestas teológicas publicadas en diversos medios de la Argentina y de otros países.
Considerando
1. Que algunas de sus afirmaciones causan perplejidad y llevan a pastores y fieles a preguntarse si dichas afirmaciones son compatibles con la enseñanza del Magisterio auténtico de la Iglesia.
2. Que el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés ha reconocido lo fundado de dichas reacciones provocadas por sus escritos y ha manifestado reiteradamente estar dispuesto a hacer las rectificaciones pertinentes en sus nuevas publicaciones.
3. Que el interesado también ha manifestado su disposición de hacer públicas las retractaciones correspondientes a las cuestiones teológicas que, en sus intervenciones, presentan ambigüedades o errores.
4. Que, sin embargo, el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés ha hecho notar que dichas retractaciones serían publicadas a condición de incluir una mención expresa a que se efectúan por pedido explícito de la autoridad eclesiástica.
5. Que de ser incluida en el texto dicha cláusula limitaría severamente la consistencia y la autenticidad de las retractaciones.
Por tanto, en virtud de lo establecido en los cánones 772, 812, 823, 824 y la legislación complementaria de la Conferencia Episcopal Argentina, por las presentes letras Decreto:
1. A partir del 5 de agosto de 2008 y mientras no se disponga otra cosa, el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés carece de licencias para hacer nuevas publicaciones o disponer la reedición de publicaciones anteriores.
2. A partir del 5 de agosto de 2008, el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés carece de misión canónica para la enseñanza de disciplinas teológicas en cualquier nivel de docencia, incluyendo cursos cortos, conferencias y toda otra actividad análoga.
3. A partir del 5 de agosto de 2008, el presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés carece de licencias para participar en la organización y uso de medios de comunicación social, incluyendo internet, ya sea a través de escritos, grabaciones, filmaciones y cualquier otro tipo de soporte.
4. Exhorto al presbítero doctor Ariel Álvarez Valdés a que revise su actitud en espíritu de humildad, obediencia y comunión, para el bien de toda la Iglesia, y de un mayor y fructuoso servicio ministerial.
5. Notifíquese a quienes corresponda y, una vez cumplido, archívese.
Santiago del Estero, 21 de agosto de 2008.
Sonia Quiroz, Secretaría de Prensa del Obispado de Santiago del Estero
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Causa. Es porque el biblista santiagueño, entre otros puntos, se negó a afirmar la existencia histórica de Adán y Eva. La Santa Sede lo suspendió en sus actividades académicas. El cardenal Tarcisio Bertone firmó la dura sanción.
Con la firma del cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, fue sancionado y suspendido en sus funciones académicas el sacerdote santiagueño Ariel Álvarez Valdés, reconocido biblista y teólogo con divulgación internacional. La prohibición para continuar dando clases le fue comunicada a través del obispo diocesano de Santiago del Estero, monseñor Francisco Polti, miembro del Opus Dei. El motivo por el que retiraron al sacerdote su permiso para seguir enseñando, según expresa la carta del cardenal Bertone, se basa -entre otras cosas- en haberse negado a afirmar la existencia histórica de Adán y Eva.
Según pudo saberse, desde hace más de 13 años la Santa Sede viene exigiendo al padre Álvarez Valdés que se retracte de ésa y otras afirmaciones, supuestamente peligrosas y contrarias a la doctrina de la Iglesia Católica. Pero no obstante la disponibilidad para retractarse del sacerdote, el Vaticano resolvió ahora suspenderlo y prohibirle toda clase de actividad académica: clases, cursos, conferencias, así como el escribir artículos, realizar publicaciones, y hablar por radio y televisión.
Entre las afirmaciones del padre Ariel, consideradas contrarias a la fe por el cardenal Bertone figuran: la negación de la historicidad del ángel que habló con la Virgen María, la negación de las apariciones “físicas” de la Virgen, la aseveración de que los estigmas no vienen de Dios, y la negación del valor cristiano del libro de Job.
Sin embargo, el sacerdote sancionado es miembro de varios institutos de origen pontificio, que lo han honrado con designaciones.
Fuentes de la Iglesia, consultadas por este medio, coincidieron en sostener que llama la atención la dureza del castigo, teniendo en cuenta que en marzo de 2007 el Vaticano acusó al teólogo Jon Sobrino de negar supuestamente la divinidad de Jesús, una verdad central de la fe, sin que por eso fuera oficialmente impedido de enseñar desde Roma, mientras que Álvarez Valdés es sancionado por “afirmaciones periféricas a la fe”.
DATO
Desde hace varios años Álvarez Valdés, que es miembro de Asociación Bíblica Española, y de la Asociación Bíblica Italiana, dedica la mayor parte de su labor docente a la Universidad Católica de Santiago del Estero, al Seminario Mayor, y a escribir numerosos artículos, principalmente de divulgación bíblica, que fueron publicados por EL LIBERAL y por diversos medios de Europa. El padre Ariel es licenciado en Teología en Israel y doctorado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca.
Una multitud salió a apoyar al sacerdote

Manifestación. La medida provocó enfado en estudiantes y fieles. Ahora piden ser recibidos por el Obispo y comenzarán con marchas a favor del padre Ariel.
La noticia sacudió a los santiagueños. La mayoría se enteró por la prensa, mientras que sus allegados más cercanos lo hicieron por boca del propio padre Ariel, que se fue despidiendo de sus alumnos en cada una de sus clases. La prohibición que impuso la jerarquía de la Iglesia Católica al sacerdote para hacer publicaciones, dar clases y expresarse en los medios de comunicación inquietó a propios y extraños. Así, en horas de la tarde, comenzaron a circular mensajes de textos sin remitente convocando a un encuentro en apoyo del cura, mientras de forma paralela se organizaban rápidas reuniones en los claustros de la Universidad Católica. A las ocho de la noche, estudiantes, familias, profesionales y los transeúntes que pasaban por la plaza Libertad, se congregaron en la Plaza Libertad a manifestarse a favor del padre Ariel.
“Lo quieren borrar por su capacidad, y porque ha hecho pensar a mucha gente”, dijo Amanda Pereyra, que asiste a uno de los seminarios de catequesis que Ariel brinda en la misma Catedral Basílica donde ayer se reunieron los manifestantes.
Luís Atia, otro de sus estudiantes, manifestó que “el padre Ariel es un hombre que invitaba a pensar y eso a mucha gente la molesta, ahora nos dejan sin él”.
La sensación de enojo se repetía entre los manifestantes, que pedían hablar con alguna autoridad eclesial, pero en la Catedral nadie salió a atender. Muchos de los presentes vincularon el caso de Ariel al del sacerdote marfileño Gilbert Koffi Kouman, a quién también se le prohibió dar misa. “Esto da a que pensar – sostuvo Mario Lavaisse, uno de las personas que habló ante los presentes – en Santiago cada vez hay menos libertad, estas decisiones de marginar a los sacerdotes que tienen convocatoria y reúnen gente son las que hacen que cada ves más fieles se alejen del catolicismo, y se vayan a sectas y otras religiones”.
Compromiso
Cerca de las 20.30 apareció en la Catedral el padre Eduardo Navelino, quién llegó en reemplazo del párroco Walter de la Iglesia, quien había informado momentos antes que no daría la misa de anoche. Navelino, hasta ese momento la única cara visible del clero, fue rodeado por la multitud en busca de explicaciones en el atrio de la Catedral. El sacerdote sostuvo que “es una decisión que ha venido desde Roma”, y que los curas santiagueños se encuentran “todos rezando por el padre Ariel”.
Los presentes pidieron al sacerdote gestionar una audiencia con el obispo monseñor Francisco Polti, y Navelino se comprometió a extender el pedido a sus inmediatos superiores para tratar de cerrar un encuentro.
Tras dialogar con el cura, los presentes se reunieron para coordinar una serie de acciones “en caso de que no tengamos respuestas inmediatas”, según manifestó Julio Olivares, uno de los alumnos del padre Ariel en la Ucse.
Los estudiantes decidieron unirse con la feligresía que se había convocado en la Catedral para poner en marcha una serie
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